domingo, 12 de enero de 2014

Que hayas llegado para quedarte

Fue un borrón y cuenta nueva. Eso es lo que fue.
Borrar tres semanas sin vernos, borrarme todos los enfados contigo, borrarme el auto convencimiento de que no soy adicta a ti. Borraste todo a besos, a tratar de fundirnos, a respirar aliviado en mis sonrisas, a morder mi labio.
Cómo no voy a perder la poca cordura que me queda si sigues entrelazando tus manos con las mías, si sonríes así y nos aceleras el pulso a ambos.
Había hambre en nuestros besos. Voraz. Demoledora. Y nos volvimos huracanes. Cómplices. Dos risas en la oscuridad.
No iba a irme a ningún sitio; estaba ahí, porque era precisamente donde quería estar; con tu pulgar acariciándome la mejilla y tu mano navegando en mi espalda.

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